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Pese a que tengo 64 aos, an me pongo nervioso an

11-12-2014

Pese a que tengo 64 años, aún me pongo nervioso antes de una competición.

Entrevista a Tiratleta Veterano.

laopiniondemurcia.es

Pese a que tengo 64 aos, an me pongo nervioso an

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Francisco Luque Martínez (Cartagena, 14 de marzo de 1950), Teniente del Ejército del Aire en la reserva, ha hecho de todo en el mundo del deporte. Empezó con la natación y pasó por el fútbol, balonmano, atletismo, ciclismo y carreras de orientación hasta llegar al triatlón, un deporte donde ha sido campeón de España y tercero del mundo en veteranos.

 

¿A usted le dio por el deporte siendo ya veterano o le viene de joven?
Con siete años ya estaba nadando en la piscina del poblado de Refinería de Cartagena porque me lo inculcaron mis padres. Mi madre era nadadora desde antes de la Guerra Civil y mi padre estuvo en la Marina y era saltador de trampolín. Ellos nos metieron a todos los hermanos en el deporte.

Pero entonces hacía muy poca gente deporte.
Claro. Mi padre, que trabajaba en Refinería, fue el que metió baza para que se hiciera la piscina para que no todo fuera fútbol, porque entonces el Repesa tenía muy buenos equipos, y lo logró. Hicimos un equipo de natación en los años sesenta y logramos traer un tubo de agua caliente desde las calderas de refinería hasta la piscina, que había 4 kilómetros de distancia, para calentar el agua en invierno, pero solo podíamos entrenar en la calle uno y dos porque nos helábamos en el resto.

¿Nunca jugó al fútbol?
Sí, cuando me fui al ejército jugué en categoría regional en Alguazas porque era zurdo nato y corría mucho, y entonces me pusieron de extremo izquierdo. Pero lo que más he hecho ha sido carreras de orientación, campo a través y balonmano, que estaba mi hermano jugando en Cartagena y yo en el Real Murcia.

¿Siguió la carrera militar?
Sí, ya he pasado a la reserva. Me fui con 18 años de casa a Alcantarilla a hacer la mili como voluntario y me gustó aquello del paracaidismo, las maniobras, el campo, la montaña y el deporte. Entonces decidí seguir la carrera militar y fui Teniente del Ejército del Aire. Todo aquello me llenaba, hice el curso de guerrillero, de buceador de rescate, vamos, todos los que podíamos hacer los zapadores. Y en 1984, cuando me cansé de estar cada quince días fuera y de no saber lo que era comer en casa ni un día, me vine a la Academia de San Javier a dar clases. A los 58 años pasé a la reserva.

¿Y cuándo empezó con el triatlón?
Fue porque mi entrenador, Manolo de Larrea, un profesor de Águilas que da clases en Murcia, me llamó un día, cuando estaba jugando aún al balonmano en San Javier con 40 años, y me dijo que por qué no hacía triatlón porque se me da bien nadar, también hacía bicicleta y corría. Y como he estado compitiendo toda la vida, con licencia federativa siempre en todos los deportes que he hecho, me probé. Fíjate que hasta una vez me llamaron los del club Mandarache de Cartagena porque necesitaban un corredor para el regional de veteranos de campo a través en Lorca, y les hice el favor de competir con ellos, pero en el triatlón soy fiel al Eliocroca y tengo licencia con ellos pese a que vivo en Santiago de la Ribera.

Vamos, que toda la vida ha estado compitiendo los fines de semana.
Incluso siendo ya veterano corría las carreras del Trofeo Campo de Cartagena de ciclismo. Cuando era joven no tenía para comprarme una bicicleta de carretera porque con tres críos y una casa que mantener era imposible, pero cuando me vine a Santiago de la Ribera descubrí que lo mejor para ir a la base aérea era la bici. Y entonces empecé a competir e incluso gané carreras en mi categoría de 40 años y fui a varios Campeonatos de España.

¿Su mujer no le ha echado de casa?
Mi mujer está acostumbrada porque la vida de los Zapadores es así, de estar mucho tiempo fuera de casa. Es que me encanta e incluso te digo que con 64 años aún me pongo nervioso antes de una competición.

¿Ha logrado inculcar a sus hijos el deporte?
Nada, siempre digo que en casa de herrero, cuchillo de palo. Mi crío, que mide más de 1,90, jugaba de maravilla al balonmano, después hizo voleibol y poco más. Las crías también han hecho deporte, pero no implicadas como yo, con carné desde los 7 años. Se ve que antes le hacíamos más caso a los padres que ahora.

¿Cuánto entrena diariamente?
Mínimo cuatro horas, lo que pasa es que unos días de la semana hago bicicleta, mientras que otros corro y después nado cuatro mil metros en la piscina.

¿Y alguna vez ha hecho grandes retos?
No, para nada, a mí no me va eso de los retos, de hacer un Ironman o maratones, prefiero irme a un Campeonato de Europa o del Mundo. A mí lo que me da chispa es ganar medallas y en 2012 quedé tercero en el Mundial de larga distancia en Vitoria, que ha sido lo más exagerado que he hecho yo.

¿Cuando los jóvenes ven que no pueden con usted no se mosquean?
No, qué va, me conocen mucho. El problema es que como nado bien salgo entre los primeros, y cuando cojo la bicicleta no me pillan. Ninguno de cuarenta años me deja, y a los de mi grupo les saco casi veinte minutos, pero no te digo a nivel de aquí, sino en Campeonatos de España. A mí me ven con esta edad y todo el mundo me dice lo mismo, que a ver si llegan a los sesenta como yo. También es cierto que gracias a Dios nunca me he lesionado de gravedad y físicamente estoy fuerte.

Lo que no tendrá en casa es sitio para los trofeos.
Calla, calla, que tenía un mueble y al final llené un contenedor de copas. Le quité las placas donde ponen el nombre del trofeo y la clasificación, y lo doné al colegio, al polideportivo y a Aidemar, para que cuando hicieran carreras las entregaran. Y entonces me quedé con algunas medallas bonitas, un ánfora de Cartagena y algún águila de Águilas. Hombre, también guardo con mucho cariño el trofeo de la Travesía de Santa Pola, que gané con 16 años.

¿Cómo? ¿En qué año fue eso?
Pues en 1966. Me llevó mi padre en la moto porque quien tenía coche era rico.

¿Hasta cuándo?
No lo sé, pero no lo que no me gustaría es que me estuviesen esperando para quitar la pancarta. No creo que aguante eso de que falta un veterano por llegar y que ese sea yo. Soy muy competitivo y si me veo de la mitad para atrás, ese día creo que me lo dejo. Es que no me veo llegando el último a la meta.

 

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